jueves 2 de julio de 2009

Karim Benzema; el termómetro del proyecto

El Real Madrid ya tiene delantero centro. Karim Benzema se ha convertido en el 4º fichaje del club en el que es, hasta la fecha, el movimiento más discutible del proyecto. Hay muchas cosas que decir acerca de este fichaje.


¿Necesitaba el Real Madrid un nuevo delantero?

El fútbol ha sido el refugio de muchos poetas de barrio a lo largo de la historia. Son ellos los que han enriquecido el vocabulario de nuestro deporte con términos y expresiones simples que asociamos a un contenido mucho más complejo: "Miedo escénico", "El fútbol es un estado de ánimo"... pero con estas frases conviven otras mucho menos afortunadas. A la cabeza de ese grupo se sitúa la siguiente: "Fútbol es fútbol", de Boskov. Mentira.

El fútbol excede por mucho de lo que sucede en el rectángulo de juego, siempre lo hizo, y cada vez irá a más. El club que tratamos en este artículo tiene un problema muy serio desde hace muchos años, encarnado en la figura del segundo futbolista más importante de su historia. Un jugador que no ha aceptado la existencia del tiempo y que arrastra tras de sí una masa de incondicionales, por tamaño, única en estos momentos.



Deportivamente, el Real Madrid no tenía necesidad en la demarcación. Ronaldo, Higuaín, Huntelaar y Van Nistelrooy completan un cuarteto extraordinario... pero Ruud está mayor y la doble H no ha podido derrotar al 7. Para ello llega Karim Benzema.


Un delantero formidable

El francés es uno de esos futbolistas grandes. Muy grandes. Hablamos de un delantero que, a sus 21 años, ya ha resultado dominante en encuentros de la Champions League y ha protagonizado partidazos de una complejidad elevadísima, dignas de análisis individual. Aún por esas, es mucho más influyente en nuestra opinión sobre él lo mucho que inspira. Tanto es así, que se le considera una promesa. Y sí, promete poder a llegar a ser uno de los mejores futbolistas de la década. Pero no hay que olvidar que lleva dos años perteneciendo a los 9s de gama alta del circuito europeo.

Entrando más en el análisis del jugador, hay que decir que se trata de un delantero moderno, de los que ocupan muchísimo espacio. Puede jugar como referencia o acompañando a un 9 más fijo, tendiendo, sea cual sea su rol en ese partido, a acostarse sobre la orilla izquierda del ataque de su equipo.

Eso huele a Ronaldo inevitablemente. El olor se hace todavía más intenso cuando vemos a Karim en movimiento. El lenguaje corporal es exacto, idéntico, clavado. Pero la comparación no se sostiene, y tampoco se sostendrá en un futuro. Es más, ni siquiera se comportan igual sobre el césped. Quizás la principal diferencia resida en la capacidad para administrar el carril central a modo de pivote ofensivo. Ronaldo conocía el oficio de delantero centro como poquísimos, dominando perfectamente la administración del espacio, creando conflictos a los mediocentros, etc, etc. Benzema no tiene eso, y tampoco lo persigue de momento. Igualmente, es un jugador mucho más orientado a una movilidad más ligera y constante. El desmarque de Benzema es bullicioso, desconcertante, mentiroso, ruidoso para la zaga, más inclinado a la continuidad. El desmarque de Ronaldo era el fín. O lo perseguían a él, o seguían en el partido. Son historias muy diferentes.

Esa base futbolística tiene a su disposición un repertorio de facultades, ciertamente, difícil de igualar. Quizás, es el delantero más dotado de la élite. Físicamente es un portento. Potencia, velocidad, aceleración, fuerza... lo tiene todo, y cuidado porque el Real Madrid está conformando un ejercito de atletas sin precedentes. Técnicamente también es un privilegiado. Asociativamente va sobrado, especialmente en fase de aceleración, donde imprime a la jugada una intensidad asesina. En términos más individuales, va igualmente bien servido, desde el regate hasta el disparo, teniendo como principal déficit el remate de cabeza. Por ahí se le va una cuota de gol importante que, unida a su modesta capacidad churrigoleadora, me hace no otorgarle categoría de killer. Benzema no está a la altura goleadora de Eto´o, Villa, Van Nistelrooy o, mismamente, Huntelaar. Evidentemente, habrá temporadas en las que por facultades y nivel colectivo se salga de la tabla, pero el gol no le persigue, no le busca, aunque él tenga muchas formas de buscarlo.

Lo cierto es que cuando uno piensa en una pareja de delanteros compuesta por Cristiano Ronaldo y por Benzema... la baba se cae al piso. El producto es jugosísimo. Adelantar qué puede salir de ahí es un ejercicio de videncia sin el más mínimo fundamento. Probablemente, ni Pellegrini lo sepa. Son futbolistas demasiado complejos, y nunca antes se han juntado. Eso sí, de ahí no puede salir nada malo.

Pinchad para ver a Benzema en acción.


El pequeño Karimcito

Benzema llega al Real Madrid, y el Real Madrid es peculiar. Hoy mismo, uno de los grandes creadores de opinión dentro del madridismo, Alfredo Relaño, titulaba su editorial con un "Benzema excluye el fichaje de Villa". No nos engañemos. Benzema no es nadie en España, su nombre no significa nada y su fútbol no se conoce. Su credibilidad es nula.

No es ninguna trivialidad, porque la titularidad no será ningún camino de rosas. No sólo se enfrenta a Raúl, también se enfrenta a Higuaín. De Raúl está todo dicho, de Higuaín, no tanto. El artículo no va de él, pero digamos que por méritos propios, el argentino es el niñado mimado de la afición y la prensa madridista. Existe una relación casi amorosa, y el amor ciega. Donde el mundo ve un jugadorazo, el madridismo ve mucho más. A su Agüero, a su Pato, a su... Benzema. Bueno, quizás no lo vea, pero quiere verlo y quiere forzarse a hacerlo. Eso es peligroso.

Higuaín es listo, buenísimo y consciente de cómo funciona el Real Madrid. Va a salirse, va a ir al tope de sus posibilidades y se lo va a poner complicadísimo a Benzema. Benzema es superior, por supuesto que lo es... pero "¿y qué?", dirá Higuaín. El fútbol es engaño (esa frase sí es buena), y encima, el pueblo quiere escuchar y asimilar la mentira como dogma de fé.

Lo mejor para el Real Madrid es que Benzema triunfe, porque es el mejor y porque dará credibilidad al proyecto, así que tendrá muchísimo trabajo por hacer en el circo del fútbol. Benzema es, junto a Ronaldo, el futbolista a proteger en el nuevo proyecto. El Real Madrid debe explicar quién es Karim. Y Karim está obligado a dejarlo claro lo antes posible, que hay cola.


El fichaje a nivel institucional

Institucionalmente, el fichaje no le aporta nada al Real Madrid. Ya hemos visto que su credibilidad es escasa en nuestro país, pero no acaba ahí la cosa. El Real Madrid no debía prepararse únicamente para la batalla deportiva, sino también para la que se va a librar fuera del césped. Una batalla de argumentos casi filosóficos, de fondo, idealista, que girará en torno a la tipología de juego y la manera de dirección. Enfrente, al rival más poderoso posible: El club creador de estrellas y de los 7 canteranos en la final de Roma.

Teóricamente, el Madrid pretendía cargarse de argumentos involucrándose en la selección española y nutriéndose de canteranos. Silva, Villa, Granero y De la Red eran, además de futbolistas importantísimos, vacunas contra la Galactización. Mucho ojo, que como el Madrid se resfríe... le costará curarse.


Valdano y su equipo están formando un equipazo de fútbol casi incontestable. Podrá gustar más o menos, pero la calidad no puede ponerse en duda, nunca nadie firmó más. Si las cosas salen bien, este deporte recibirá un regalo impagable. Pero os recuerdo que Boskov mentía. El fútbol no es fútbol. Es mucho más que eso.

miércoles 1 de julio de 2009

La primera noche mágica

Recuperamos el artículo dedicado al Bayern-Getafe de hace 2 temporadas en honor a Rubén De la Red.


Excepcional partido el vivido ayer en el imponente Allianz Arena de Munich. Se enfretaban un equipo de Champions y un conjunto trabajado, bonito, con calidad... pero menor, al fín y al cabo. Ciertamente es lo que se mostró de salida. Los alemanes empezaron enchufadísimos, con intensidad bárbara y valiéndose de ese fútbol físico, fuerza, empuje y segunda jugada que los define históricamente. La insistencia del Bayern y dos tarjetas decisivas del árbitro retrasaron las líneas de un Geta que perdió toda posibilidad de llevar la iniciativa, obligando a sus jugadores a perseguir el balón y tratando de defender más por acumulación que mediante el toque inteligente que tan bien colocado ha venido dejando a los de Laudrup durante toda la temporada cuando perdían la pelota.

El equipo local, a la vez que intenso, es versátil en lo referente a recursos ofensivos. La variedad que disfrutan a la hora de poder crear la ocasión es de la más ricas de la UEFA-Cup, subrayando especialmente a Ribery y Luca Toni, dos futbolistas de élite. Tácticamente ví, a grandes rasgos, el equipo que, intuyo, ha querido transmitir Javier Aguirre a sus jugadores en el At. Madrid. Dos centrocampistas de choque sin excesiva capacidad para jugar de mediocentro y llevar el peso del encuentro, dos futbolistas en banda con la diagonal y la llegada en la cabeza y dos puntas arriba. Los problemas creativos de Ze Roberto y Van Bommel se vieron solventados, como siempre, por un Lucio que supone una ventaja estratégica. Lucio es central y Lucio es salida de pelota. Impagable. Los laterales del Bayern también son excelentes conductores, y ayudan a esconder esa carencia de fútbol en botas de los centrocampistas. Hilfield no pretende crear (entiéndase bien el significado de la palabra en este caso), se "conforma" con llevar el balón arriba e intentar aplastar por acoso y derribo. Durante la primera media hora, dieron una clase de cómo se puede dominar un encuentro sin necesidad de llevar el balón de lado a lado hasta aburrirlo. Así debe comenzar una eliminatoria un equipo superior.

En esos 30 minutos el Getafe se limitó a 3 futbolistas: Granero, Albín y De la Red. El volante veintiañero de raíces granadinas insinuó a Europa lo que se les viene encima hasta que sus piernas dijeron basta (recordemos que era el tercer partido que jugaba en el último mes y medio). Desde una inferioridad manifesta, Granero trató de despertar a sus compañeros y alzarse como el faro a seguir. Tres slaloms de pura clase enseñaron el camino hacia el arco de Kahn, haciéndoles creer al resto que la portería no estaba tan lejos como pensaban. De la misma manera, trató de ir al centro a combinar, a meter la pausa que el Getafe exigía para que los alemanes bajaran el asfixiante ritmo. La misión era muy complicada, ya que un futbolista asociativo necesita de sus compañeros. Era Albín el único que seguía el movimiento de Esteban. El uruguayo me fascinó. Qué categoría demostró tener, no dejándose llevar por el partido en ningún momento y eligiendo casi siempre la opción correcta. Sus desmarques fueron un respiro continúo para un Getafe ahogado, y practicamente, esos movimientos fueron todo lo que ofreció el equipo a la dupla madridista. Por favor, tratemos de situarnos en el contexto para valorar en su justa medida la trascendencia del partidazo de estos tres chicos: Primer partido de nivel-Allianz Arena-Equipo muy inferior-Compañeros desbordadísimos. Es para aplaudir.

Tocaba punto y seguido, pero yo lo pongo aparte. De la Red lo merece. El mediocentro jugó un partidazo que bien le debería colocar en el próximo Onze de Oro. Paso de calificativos, decir que fue grandioso es como insultarlo. La tercera pata de la silla acarició la perfección desde el minuto 1 hasta 90, a pesar de que el brillo llegó en la segunda mitad. Obvio, porque hasta entonces, Pablo, Casquero y los defensas habían mostrado su nivel real: jugadores del Getafe, sin ánimo de desmerecer. ¿Qué hizo Rubén hasta entonces? Convertirse en cubo y sacar agua de la barca. Su colocación fue exquisita, su carácter de líder pedía la pelota y sus pases iban al sitio oportuno. En estos momentos en los que Pablo se mostraba precipitado y Casquero demasiado vertical, De la Red daba ese pase que desencadenaba el repliegue alemán, les rompía el ritmo y les obligaba, primero a robarles el balón y segundo, a imprimir la intesidad a la jugada de nuevo. Clínic. De verdad que servidor se emocionó. Coraje me da que aún no hayan inventado un aparato para medir el número de kilómetros que un jugador provoca hacer al contrario. De la Red hubiera establecido ayer un nuevo récord.

Como dije, en la segunda mitad los 8 compañeros del trío de jóvenes jefazos se subieron al carro y bajaron pulsaciones. Lástima que ese momento coincidiera con la caida en picado de Granero, superado por las secuelas de las 2 lesiones. La vuelta a la normalidad, a los movimientos de siempre, al tempo habitual y a la idea propia dio pie a que De la Red comenzara el show. Antes había gustado, ahora le tocaba gustarse. Consiguió cambiar la inercia del partido y volcó el terreno hacia la portería de Kahn. Torero Laudrup, porque correr esos riesgos en un estadio patrocinado por una compañía de seguros bien podría haberle llevado a un manicomio alemán en menos que canta un gallo. Fue entonces cuando el fútbol tiró la monedita al aire y al Getafe le tocó cara. Los dos cracks alemanes fallan sendas ocasiones clarísimas y Contra, emocionándonos a todos con el recuerdo del legendario Euro-Aláves, marca el golazo que nos hizo gritar.

¿Favorito? El Bayern. Son más equipo y hay que reconocerlo. El Getafe le supera en capacidad para administrar el balón, y por desgracia De la Red no verá a Granero al mirar al lado izquierdo. En cambio, recuperaremos la entereza con Belenguer y Cata, amén de recibir el plus de calidad que supone Licht. Importantísimo para este Getafe. Supongo que será imposible la UEFA levante el castigo a Esteban, así que no toca llorar. Fuerza, valor y De la Red. Y por si acaso, rezar.

jueves 25 de junio de 2009

Culpable, no. Principal responsable, sí


La primera página de la falsa leyenda

Verano posterior a la temporada 2002/03. El Real Madrid de los cuatro entrenadores lidera el fútbol mundial. Roberto Carlos, Figo, Zidane y Raúl dirigen desde el césped un combinado de estrellas excepcional que marca un antes y un después en nuestro deporte. En el banquillo, un hombre humilde con profundos conocimientos sobre madridismo administra el entorno con guante blanco, consiguiendo la imposible tarea de entrenar al Real Madrid... sin hacer ningún enemigo.

En una decisión difícil y acertada, el club en cuestión decide no renovar el contrato del agotado técnico, adoptando una posición de enfrentamiento contra prensa y opinión pública. El Real Madrid no ganó nada en la siguiente temporada. Desde entonces, España fue agredida por un unánime ejercicio propagandístico fundamentado en el arcaico principio de orquestación: "Una mentira repetida 1.000 veces pasa a ser considerada una verdad". El mito de Del Bosque como entrenador diferencial ya había sido fraguado.


El nacimiento de un equipo

Cinco años después, Luis Aragonés culmina su gran obra. Valiéndose de una generación de futbolistas extraordinarios y manejando magistralmente el complejísimo circo que rodeaba a la Selección, propició, por resumir mucho las cosas, que el menospreciado estilo de fútbol que llevan nuestros jugadores tejido en sus botas fuera legitimado y asumido como canon.

Luis decía que España tenía a varios de los mejores centrocampistas del mundo, y que el truco estaba en encontrar la fórmula que nos permitiera obtener lo mejor de ellos. Senna, Alonso, De la Red, Xavi, Cesc, Silva, Iniesta. Todos diferentes. Todos iguales. El resultado fue un juego de posesión, pausado, seguro, riquísimo, con delanteros que huían de la jugada para generar contexto favorable a los 4 ó 5 centrocampistas de tendencia central que mimaban la pelota.

Ganamos la Eurocopa y el título oficial y oficioso de mejor Selección del mundo. Pero Luis se tuvo que marchar. Y llegó Vicente Del Bosque.


Diego Capel IN, Rubén De la Red OUT

Desde la primera convocatoria oficial, Del Bosque amenazó el espíritu de la Selección. Lo hizo porque no cree en él. Vicente es un entrenador limitado, de discurso único, y apenas cuando la calidad más indiscutible le obliga se sale de él. En ese guión prefijado, las bandas cobran un papel fundamental. Más que las bandas, que son importantes para cualquier esquema, los especialistas. El choque de ideologías entre seleccionador y Selección va prostituyendo la filosofía del equipo poco a poco, conllevando esto un conato de desnaturalización muy peligroso.

Entre medias, es justo recordar el histórico España-Inglaterra celebrado en Sevilla. Un partido que para un servidor es una de esas obras atemporales que regala el fútbol de cuando en cuando. Curiosamente, aquel día jugamos con 4 de los nuestros: Alonso, Senna, Iniesta y Xavi. La lesión de Andrés fue contrarestada con la titularidad de Riera/Cazorla en las fechas continuas.

Al fútbol hay que respetarlo. Crear un equipo no es ordenar a los jugadores en virtud de esas combinaciones de tres numeritos que tanto nos gustan ("4-4-2", "4-5-1"...). Crear un equipo es imprimir en el colectivo una manera de entender el juego, hacerles creer en ella y potenciarla. Si dudas, pierdes credibilidad. Y si pierdes credibilidad, pierdes fuerza.

El remate llega con la convocatoria oficial para la Copa Confederaciones. Las lesiones de Senna, Iniesta y Silva, tres de los nuestros, dan la posibilidad a Del Bosque de protegerse en su discurso, arroparse a sí mismo y sentirse más dueño de la situación. Vicente no dudó y llamó, entre otros, a Riera, Cazorla, Mata y Pablo Hernández. Cuatro futbolistas, en mayor o menor medida, de banda en la convocatoria de la Selección de los centrocampistas. No se habla de nivel individual, que en el caso de los tres primeros es suficiente (sin excesos) para entrar en la convocatoria. Se habla de la infidelidad a una manera de entender el juego que nos había hecho grandes. Una infidelidad innecesaria, toda vez que en España teníamos la suerte de tener, por ejemplo, a unos pletóricos Cani, Granero y Jurado. Ninguno es Iniesta, ni Silva. Pero con ellos, es más fácil ver a los Alonso, Xavi y Cesc que vemos cuando Andrés está a su lado. Porque son diferentes. Pero son iguales. Y de eso se trata.


El partido contra EEUU

Realmente, lo anterior es una reflexión más de fondo. Lo de ayer es una anécdota. Sin tensión competitiva, entrar a valorar un partido de cabo a rabo es poco recomendable y extraeríamos conclusiones desafortunadas.

España no tuvo transición defensiva colectiva en ningún momento... por falta de actitud. Los puntas no trabajaban sin balón, los interiores no replegaban, los laterales no tenían medida y Alonso pasaba de ser cierre a jugador único. Cada balón perdido era peligroso y eso repercutía negativamente en la continuidad de nuestro fútbol. O sea, no existía dominio.

En la segunda mitad, salimos un poco más enchufados y por medio de la pareja Ramos-Cesc conseguimos ser dueños de la situación. El catalán exprimía a EEUU entre líneas dejando al sevillano el carril derecho libre para percutir. Estábamos ganando desde ahí, sin embargo, en una decisión muy extraña, Del Bosque quitó a su mejor hombre sobre el césped y puso a uno de sus especialistas de banda: Cazorla. Es complicado adivinar la intención del seleccionador, pero el efecto fue una marca al hombre de Cazorla sobre Ramos que desactivó el arma que estaba encerrando a nuestro rival y regalándonos el espacio desde el cual jugar.

No hubo mucha más historia. Es una derrota que escuece, pero de la que se pueden extraer lecturas muy positivas si hay ganas... y talento (dudo sobre ambas cuestiones). Las cosas no se están haciendo bien, si bien hay tiempo para cambiarlas. Aún somos la mejor Selección del mundo. De eso, no hay dudas.

domingo 21 de junio de 2009

Ecos del Balón

Abrimos este post para facilitar el seguimiento del debate. El anterior artículo ya estaba demasiado cargardo de comentarios.

En breve, el blog volverá a su actividad habitual.

Gracias por seguir participando con nosotros.

miércoles 10 de junio de 2009

Kaká; el dueño de los 40 metros finales

El primer fichaje del Proyecto Real Madrid ya fue firmado. No hay que explicar que es un gran jugador. Tampoco la idoneidad de su contratación, pues todo el mundo acierta al señalar que es la cara perfecta por su afinidad con los valores que predica el presidente de su nuevo club. Lo que haremos nosotros será intentar profundizar algo más en el fútbol del jugador.


El futbolista

La comparación con Zidane es constante, pero equivocada. El francés era un cerebro. Un hombre que desde la mediapunta elegía la dirección y la velocidad de la transición ofensiva de su equipo. Kaká no es eso, a pesar de tener la misma demarcación ideal. Ni siquiera es un Iniesta. Centrocampista que, sin ser un director, tiene un peso vital en la base de la jugada y la salida del balón. Kaká es mucho más delantero. Hasta el punto de que, sin mediar explicación, resultaría más preciso calificarle como tal. Es el centrocampista menos centrocampista del mundo.

Su capacidad asociativa es suprema, así como su desborde, y echa espóradicas manos a sus compañeros de mediocampo para superar líneas de presión, pero no está ahí su fútbol. Su fútbol está en los últimos 40 metros. El preciso repertorio técnico que luce le ofrece infinitas alternativas en esa zona (pases de cualquier rango, regates de cualquier naturaleza y definiciones de cualquier tipo), y su visión de juego le permite tomar la decisión correcta en cada instante. La naturalidad con la que acierta hace del juego del brasileño algo tan bello como sencillo para la vista. Todo parece facilísimo, aunque su velocidad de ejecución es exagerada.

No sólo en la capacidad técnica se basa el dominio que ejerce Kaká sobre esos 40 metros. El físico del crack es absolutamente dominante. Velocidad, potencia, aceleración... descomunal, al nivel del mejor en cualquier parámetro. Son estas condiciones las que permiten al brasileño tratar a esos famosos 40 metros con la suficiencia que un delantero encara los últimos 15. Cuando recibe en su vastísimo terreno de influencia, él mismo se ve cerca del gol. El fútbol del genio queda completamente condicionado por esta superioridad. Superioridad retratada de manera muy gráfica por su cambio de ritmo. No existe futbolista en Europa que acelere y desacelere más veces que él durante una sola jugada. Y verle eliminar a un rival durante la desaceleración es tan frecuente como estético.

Esas son las cualidades, veamos qué hace con ellas. La naturaleza del fútbol de Kaká es vertical, directa, de aceleración, agresiva. Al tratarse de un jugador excepcional y completísimo, puede dar esa pausa que supone la antesala al cuchillazo, pero colectivamente su juego está marcadísimo por el desborde. Cuando el genio aparece (ojo, hablamos de un jugador de mucha presencia), el partido se acelera y se descoloca, siendo él el único que todavía sabe lo que hay que hacer.

Es bastante utilizado en este blog el concepto de ser el partido, a pesar de que son poquísimos los jugadores capacitados para ello. En este artículo, estamos tratando a uno de los mejores. ¿Cómo es el partido cuando éste es Kaká? Resumiendo, el brasileño puede recepcionar, darse la vuelta y arrancar, ya sea por la debilidad del rival o su buen hacer sin balón. Aparece constantemente y castiga al rival eliminando de raíz la primera línea de presión y golpeando directamente a la zaga. Una vez ahí, tira de catálogo técnico. Y desde ese punto, todas las consecuencias, que desembocan en un contexto perfecto para sus compañeros. Evidentemente, cada choque tiene sus particularidades, pero ya habrá tiempo el año que viene teniendo partidos concretos como base. En cualquier caso, su forma de pesar tanto en el encuentro es bastante más percibible que, por ejemplo, la de su futuro compañero Ronaldo. No deja lugar a la duda. Cuando Kaká es el partido, nos lo deja clarísimo, pues necesita la pelota para serlo.


Uno de los mediapuntas de Pellegrini

En próximas fechas tendremos la oportunidad de leer el análisis que el míster del blog (Fastoolph) está escribiendo sobre el míster del Real Madrid, pero todo parece indicar, a tenor de las declaraciones del chileno, que pretende dar a su proyecto la forma táctica que ha venido utilizando en el Villarreal. En ésta, Kaká será uno de los dos mediapuntas. Esa posición que han ocupado en los amarillos Ibagaza o Pirés, siendo el compañero del brasileño quien tuviera el rol de Cazorla, algo más abierto. Fue el propio Pellegrini quien describió a Kaká como "un centrocampista de mucha, mucha, mucha vocación ofensiva".

Igualmente, Kaká podría jugar arriba, al lado de Ronaldo, en determinados planteamientos sin ningún tipo de problema, siendo esta una alternativa muy interesante para usar en Copa de Europa. De cualquier modo, todo esto será muchísimo más interesante cuando empecemos a verlo sobre el césped y veamos sus evoluciones y las del equipo en general. Este texto sólo pretendía ser una primera toma de contacto con el crack. Dejar patente la naturaleza de su fútbol, alejada del prototipo de mediapunta clásico al que respondió en su día Zidane, o al que responden hoy Riquelme y Diego. Kaká es otra cosa. Es el centrocampista más delantero de la élite. Y uno de los mejores futbolistas del mundo.

jueves 28 de mayo de 2009

Qué bonito fue

Apoteósico. Brillante. Excelso. Por momentos, ayer el fútbol tocó techo. Tras un partido formidable, el Barcelona alzó la Copa de Europa y completó una histórica triple corona en la que fue su mejor actuación de la temporada.


45 minutos dorados

En momentos como este, uno maldice la facilidad con la que solemos emplear calificativos tipo “brutal”, “increíble”, “memorable”, etc. Digamos, entonces, que la primera mitad ofrecida por Barcelona y Manchester en la final de Roma fue superior. Superior a muchas cosas. A casi todo.

Contamos que el United elegía el partido. Optó por cerrarlo y ser, en transición ofensiva, Ronaldo y sus consecuencias. El resultado fue un Manchester sólido, que apenas concedió ocasiones y que se mostró algo más incisivo (no mejor) que su rival en términos generales. Los 5 centrocampistas tuvieron a su punta de lanza especialmente inspirada. Ronaldo es buenísimo. Superior. El valiente pero, quizás, algo superado Busquets y los problemas de Touré para leer la suma del central a zona de mediocentros generaban un vacío de poder en dicha parcela que el crack aprovechó para recibir y darse la vuelta, generando muchos problemas al campeón. Si Ronaldo recepcionaba, la pelota estaba por detrás del centro del campo azulgrana, que obligado a girar sobre sí mismo, no podía hacer su fútbol. Fue esto lo que dio la posesión al United contra pronóstico. Pero llegó el sorprendente gol de Eto´o (qué partidazo de Samuel) y se produjo el primer traspaso de poder en unos 45 minutos de dominios alternos… y exquisitos.

El tanto encontró a un Barcelona hasta entonces perdido entre las piernas de Cristiano, al mismo tiempo que hizo dudar al Manchester, que no se explicaba el marcador. De aquí (era bien temprano) en adelante, la interpretación del partido que hace el equipo de Guardiola es perfecta, y la teoría se vio aplicada sobre el césped punto por punto. La verticalidad estaba prohibida, pero la posesión segura, no. A ella se abonaron los culés con una madurez y una inteligencia que valen una final. Explicábamos en la previa que el triángulo de posesión estaría en Xavi e Iniesta coronados por Messi, quien debía jugar en el carril central para facilitar la asociación. El objetivo era ofrecer alternativas fáciles al poseedor de la pelota para que éste no asumiera riesgos que costaran contragolpes, forzando así al United a crear la jugada desde atrás. Tal cual. Y sin restar mérito a los interiores, que cuajaron una actuación estelar, lo de Leo ayer no tiene nombre. El mejor futbolista de la final a leguas. De leyenda.

El United defendía bien arriba, cerrando líneas de pase y presionando al conductor. En estas, Messi leyó la situación y tiró su posición 15 metros atrás, fabricándose un hábitat en zona de nadie que en ningún momento supo defender el conjunto de Ferguson. Los centrocampistas trabajaban sobre los interiores, y los centrales no se atrevían a buscar a Leo, pues Eto´o y Henry amenazaban con castigar sus espaldas vía diagonal fuera-dentro. Desde su nidito de ¿amor?, el argentino templó, durmió, congeló y mató el partido con una sutileza deliciosa. Ni siquiera dolía. Sólo cuando la jugada era transparente, el Barcelona filtraba. Sí, el contexto no se daba demasiado a menudo, pero el Manchester vio reducido su número de contragolpes a… un intento en todo el encuentro. La amarilla de Piqué refleja el acierto total del Plan Pep. Eran peligrosísimos y fueron desactivados. Clínic.

A pesar de todo, el Manchester consiguió enlazar esporádicamente a lo largo de la primera mitad y volcar el encuentro a su favor, si bien la exigencia impuesta por el Barcelona era tan brutal que la continuidad del desborde mancuniano no era posible. Esto es maravilloso. Poder contra poder. Un estilo llevado cerca de la perfección contra un verdadero equipazo que aún así sacaba la cabeza por fútbol, capacidad y Ronaldo. Qué gozada. Tardaremos demasiado en ver 45 minutos de semejante nivel. Y lo más grande es que pudo haber sido mejor. Ferguson nos privó de Carlos Tévez, limitando el margen de maniobra de su equipo en el ataque posicional y, así, la calidad de tan magna obra.


Y el Barça humilló a Sir Alex

El escocés trató de rectificar dando entrada al Apache en la segunda parte. No es que fuera tarde, es que lo hizo mal. En lugar de quitar al desbordado Giggs (aún no se sabe si fue centrocampista o delantero…), sustituyó a Anderson. El brasileño había sido bailado por Xavi, pero su hiperactividad y condiciones físicas imprimían al centro del campo nervio, trabajo y energía. Para más inri, el cambio no conllevó la modificación del sistema, cerrando a Park hacia el interior para formar triángulo con Carrick y Ryan. El coreano seguía en la orilla opuesta a Rooney (aunque cambiaron el perfil) y el mediocampo sólo contaría con dos hombres en el carril central, Giggs incluido. Suicidio.

Es como si Ferguson viera perdida la final cuando aún las espadas estaban en todo lo alto. El Barcelona agradeció el favor y compensó la pérdida de calidad competitiva en el partido abrillantándolo técnicamente. El baño se estaba consumando y sólo faltaba el gol, pero la caprichosa bolita no entraba. Justo cuando el Manchester le cogía el pulso a la segunda mitad, el legendario manager se jugó el todo por el todo con el Berbatov por Park. El Barça, a lo suyo. Desde un Sylvinho genial asumiendo cuota de balón (fue más “Gio” que “Sylvio”) hasta un emocionante capitán Carles que no paraba de liberar a Eto´o con sus constantes subidas. Todo era prácticamente perfecto. Finalmente, se conformaron con marcar 2. Por el camino, cómo no, Valdés hizo la suya. La que no hizo Van der Sar en el 10´. Detalles. Fútbol.

Enhorabuena al justísimo campeón de Europa y a todos sus seguidores.
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